En esta publicación os vamos a presentar el caso de una paciente que acude a la consulta por dolor en la articulación temporomandibular y en los músculos masticatorios.
Después de una minuciosa primera visita y el estudio de las pruebas complementarias vemos que hay desgastes por ácidos que han llevado a una disminución de la dimensión vertical de oclusión (DVO), que a su vez han desencadenado en una inestabilidad oclusal y a un aumento de la actividad muscular (bruxismo). Además, presenta apiñamiento en los incisivos inferiores y dientes superiores “cortos” debido a una erupción pasiva alterada (EPA). (Figuras 1-6)

El plan de tratamiento seguido estuvo enfocado en recuperar la salud, función y estética realizando un alargamiento de corona guiado de los incisivos superiores (Figuras 7-8), ortodoncia para alinear los dientes anteroinferiores, y un aumento de la dimensión vertical mediante una rehabilitación adhesiva con carillas e incrustaciones de cerámica en relación céntrica (Figuras 9-11). Terminamos el trabajo con una férula de descarga nocturna.
Gracias a la colaboración de la paciente, que acude regularmente a las revisiones, y al enfoque multidisciplinar de este caso, cuatro años después, la paciente continua asintomática.


