En esta publicación os vamos a presentar un caso de un paciente con bruxismo severo y sobrecarga oclusal en el sector anterior, que ha experimentado un deterioro progresivo de los incisivos inferiores. El manejo del caso ha requerido un enfoque secuencial, combinando tratamiento endodóntico, cirugía regenerativa y rehabilitación implantosoportada, con el objetivo de recuperar tanto la función como la estética del sector afectado. Este caso pone de manifiesto la importancia de una planificación cuidadosa en pacientes bruxistas, así como el papel clave de la cirugía regenerativa en la rehabilitación de defectos óseos.
El paciente acude a la consulta en 2022 con sintomatología compatible con necrosis pulpar en el diente 3.1. Tras la confirmación diagnóstica, se realiza el tratamiento de conductos. Un año después, el diente 4.1 presenta un cuadro clínico similar, asociado a la sobrecarga funcional derivada del bruxismo. Se diagnostica necrosis pulpar y se procede igualmente a realizar tratamiento endodóntico. En 2025, el paciente acude con la presencia de una fístula vestibular a nivel del 4.1. Tras la evaluación clínica y radiográfica, se concluye la existencia de una fractura radicular vertical, lo que compromete el pronóstico del diente (Figuras 1-6).






Tras realizar un diagnóstico por imagen en 3D, observamos la pérdida total de la cortical vestibular y lingual a nivel del 4.1 (Figura 7 -8).


Se decide la extracción del diente 4.1 y la realización de una regeneración ósea guiada mediante el uso de hueso autólogo y membranas reabsorbibles en silla de montar. El diente 3.1 se mantiene de forma estratégica como soporte para una restauración provisional, anticipando su futura extracción en la fase final del tratamiento. En las fotos intraorales de la cirugía, tras la extracción el incisivo y legrado del granuloma, podemos apreciar la ausencia de hueso por vestibular y una perforación en la cortical lingual. (Figuras 9-12).




Una vez obtenida una adecuada regeneración ósea (Figuras 13-15), se procede a la colocación de un implante en la posición del 4.1, asegurando una correcta estabilidad primaria (Figuras 16-17).





Tras un periodo de osteointegración de seis meses, se realiza la rehabilitación definitiva mediante la colocación de dos coronas, apoyadas principalmente en el implante del 4.1, restituyendo tanto la función como la estética del sector anterior (Figura 18-20).



